Tras de experimentos realizados a mediados del siglo XX, los científicos observaron que las mediciones hechas sobre uno de dos o más rayos procedentes de una misma fuente de rayos catódicos, afectaba al resto de los rayos, como si los mismos nunca se hubieran separado.
Más de un cuarto de siglo después el mismo experimento había sido repetido con láseres, rayos catódicos, e incluso había quienes afirmaban haberlo conseguido con sustancias químicas. Siempre intentando buscar una utilización práctica a este curioso fenómeno, pues prometía ofrecer una comunicación instantánea entre dos puntos, algo no alcanzado hasta ese entonces.
A inicios del siglo XXI y para sorpresa de muchos fue posible realizar una comunicación entre dos objetos milimétricos, y aunque la comunicación duraba apenas unos picosegundos fue un gran paso de avance para la ciencia. El intentar desaparecer la latencia en las telecomunicaciones era imprescindible para esa época pues entre la tierra y algunos planetas esta podría incluso alcanzar más de 10 horas.
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