Tras incontables hallazgos arqueológicos resultaría lógico pensar que el estudio de los números procede de antiguas civilizaciones, en que las personas usaron rocas y marcas para contar sus bienes y realizar el comercio. Sin embargo fue entre las civilizaciones europeas donde se registraron los más importantes aportes al estudio de los mismos.
Los números y las operaciones matemáticas con los mismos llevaron a quienes los estudiaron a clasificarlos en cinco grupos fundamentales (naturales, enteros, racionales, reales y complejos), estos grupos a su vez se anidaban entre sí, creando una estructura en forma de árbol que muchos conocemos hoy. (imagen pendiente)
Luego de mediados del siglo XX y gracias al desarrollo de la microelectrónica y las comunicaciones, la capacidad para almacenar y procesar los números alcanzó niveles sorprendentes. Ya no era necesario usar papel ni material humano para procesarlos, aun así los números siguieron arrastrando problemas como el de los números irracionales, números complejos, y muchos otros escollos que aún hoy quedan por resolver.
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